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miércoles, 3 de febrero de 2016

LOPE DE VEGA



 

A continuación tenéis una serie de poemas de Lope de Vega para que comprobéis que además de buen dramaturgo, era un buen poeta



Un soneto me manda hacer Violante
Un soneto me manda hacer Violante, 
que en mi vida me he visto en tanto aprieto; 
catorce versos dicen que es soneto:  
burla burlando van los tres delante. 

Yo pensé que no hallara consonante 
y estoy a la mitad de otro cuarteto; 
mas si me veo en el primer terceto 
no hay cosa en los cuartetos que me espante. 

Por el primer terceto voy entrando 
y parece que entré con pie derecho, 
pues fin con este verso le voy dando. 

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho 
que voy los trece versos acabando; 
contad si son catorce, y está hecho. 




Soneto al amor
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno obscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de mis plantas puras!

Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!»

¡Y cuánta hermosura soberana:
«Mañana le abriremos.»  respondía
para lo mismo responder mañana!

¿Quién mata con más rigor?

¿Quién mata con más rigor?
     Amor.
¿Quién causa tantos desvelos?
     Celos.
¿Quién es el mal de mi bien?
     Desdén
¿Qué más que todos también
una esperanza perdida,
pues que me quitan la vida
amor, celos y desdén?

¿Qué fin tendrá mi osadía?
     Porfía.
¿Y qué remedio mi daño?
     Engaño.
¿Quién es contrario a mi amor?
     Temor.
Luego es forzoso el rigor,
y locura el porfiar ,
pues mal se pueden juntar
porfía, engaño y temor.

¿Qué es lo que el amor me ha dado?
     Cuidado.
¿Y qué es lo que yo le pido?
     Olvido.
¿Qué tengo del bien que veo?
     Deseo.
Si en tal locura me empleo,
que soy mi propio enemigo,
presto acabarán conmigo
cuidado, olvido y deseo.


Es la mujer del hombre lo más bueno...
Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo,
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.
Cielo a los ojos, cándido y sereno,
que muchas veces al infierno igualo,
por raro al mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.
Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
es un ángel, y a veces una arpía.
Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.

Dulce desdén, si el daño que me haces...
Dulce desdén, si el daño que me haces
de la suerte que sabes te agradezco,
qué haré si un bien de tu rigor merezco,
pues sólo con el mal me satisfaces.
No son mis esperanzas pertinaces
por quien los males de tu bien padezco
sino la gloria de saber que ofrezco
alma y amor de tu rigor capaces.
Dame algún bien, aunque con él me prives
de padecer por ti, pues por ti muero
si a cuenta dél mis lágrimas recibes.
Mas ¿cómo me darás el bien que espero?,
si en darme males tan escaso vives
que ¡apenas tengo cuantos males quiero!






martes, 1 de diciembre de 2015

La historia oculta de Roma (1)







Para conocer la vida cotidiana de la antigua Roma, podemos ver este vídeo que habla de la vida oculta de la gente de la calle



domingo, 18 de octubre de 2015

LITERATURA BARROCA

 

Para entender las disputas entre Quevedo y Góngora puedes consultar el enlace: Disputas literarias.Quizá puedas entender esa enemistad tanto personal como literaria. 

JORGE MANRIQUE (I)



JORGE MANRIQUE (Siglo XV)

Si te interesa conocer algo de la vida de Jorge Manrique, puedes ver este vídeo de youtube, que hace un resumen de su biografía. En él puedes darte cuenta de la importancia de este personaje en la época que le toco vivir







  El siguiente vídeo (enlazado desde Youtube), es una adaptación del cantautor Amancio Prada, de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. Si te fijas bien en ella, puedes entender el sentimiento del hombre de la Edad Media.




ROMANCES MEDIEVALES

     El romance es un poema formado por una serie indefinida de versos octosílabos, de los cuales los versos pares riman en asonante y los impares quedan libres.

     Los romances en la Edad Media, se difundían oralmente, esto es, se pasaban de unos a otros como las leyendas de hoy en día ya que por aquel entonces casi no existían los libros, posteriormente sí que los recopilaron todos en un libro llamado el romancero.

     El romancero es la agrupación de todos los romances que se han escrito desde el siglo XIV hasta nuestros días.

    El romancero viejo: Está formado por todos los romances anónimos compuestos desde el siglo XIV al siglo XVI. Centenares de romances que desplazaron a los extensos cantares de gesta.

    El romancero nuevo: Está formado por todos los romances nuevos o artísticos escritos por autores cultos (Lope, Quevedo, Cervantes…) y conocidos a partir de la segunda mitad del siglo XVI.

      Como ejemplo podemos escuchar el Romance El Enamorado y la Muerte, interpretado de forma excepcional por el músico y folklorista Joaquín Díaz







ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE

Un sueño soñaba anoche
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
-¿Por dónde has entrado, amor?
¿Como has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
-No soy el amor, amante;
la Muerte que Dios te envía.
-¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
-Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
-¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta, niña!
-¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.
-Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
-Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
-Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.